viernes, 2 de septiembre de 2011

LITURGIA DEL DOMINGO 4 DE SEPTIEMBRE 2011

Ezequiel 33, 7-9
Así dice el Señor: "A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Si yo digo al malvado: "¡Malvado, eres reo de muerte!", y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida."
Romanos 13, 8-10
Hermanos: A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el "no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás" y los demás mandamientos que haya, se resumen es esta frase: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.
Mateo 18, 15-20
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.
Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."

martes, 30 de agosto de 2011

MENSAJE DE MONSEÑOR ISMAEL RUEDA PARA EL MES DE AGOSTO Y SEPTIEMBRE EN EL PDER


A VOZ DEL PASTOR AGOSTO 2011









 REINO DE DIOS: TESTIMONIO
Queridos hermanos y hermanas: En los meses de agosto y septiembre, hacemos énfasis en el Reino de Dios, del cual que dar testimonio. En los bimestres anteriores, habíamos tenido la oportunidad de meditar sobre el anuncio, la acogida, y la conversión al Reino. Hemos visto pues, como Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios su Padre, que debe ser acogido con una actitud de conversión. Jesús da al reino de Dios el primer puesto en su predicación; Él lo hace presente por su palabra, su mensaje cotidiano, los signos y milagros que obra y que tiene su altísima expresión en su pasión, muerte y resurrección.
Por su parte, los Apóstoles, en vida de su maestro, reciben la misión proclamar este evangelio del reino, de dar testimonio de él (Mt 10,7). Después de Pentecostés, el reino es tema central de la predicación evangélica, incluso en San Pablo (Hch 19,8). Aparece así que, si los fieles que se convierten sufren mil tribulaciones, es “para entrar en el reino de Dios” (Hch 14,22). Pero es importante advertir que ahora ya el nombre de Jesucristo se añade al reino de Dios en la predicación de los Apóstoles, de manera que es necesario creer en Jesús y dar testimonio de Él para tener acceso al Reino.
Podemos entonces decir que el reino de Dios es para ser testimoniado, es decir, vivido en carne propia, y de este modo ser transmitido, “ contagiado” en la actitud y en el empeño misionero de cada persona y de toda la comunidad. Ese reino de Dios pues, se prolonga y se hace presente, naturalmente, en el testimonio de los creyentes que siembran y hacen crecer con su vida, conducta y actitudes, los valores del evangelio de Jesús.
Como testigos y misioneros del reino de Cristo el Señor, es necesario empeñarnos en cada una de nuestras parroquias y comunidades, familias y en los diferentes ambientes de la Arquidiócesis, la manera de hacer visible la presencia de Dios entre nosotros, por medio de acciones significativas de solidaridad, de unidad, de participación en las actividades emprendidas a favor y en servicio de los demás, especialmente de los más necesitados; también mediante una activa y consciente vida litúrgica y sacramental y por la preocupación        misionera para que el mensaje del reino llegue a todos los ambientes. Todo ello va a significar, sin duda, que somos tt testigos del Reino. no olvidemos meditar, repetir y aplicar el lema del mes: “Con el amor y la paz, el Reino se hace eficaz”. Con mi fraterno saludo y bendición.
+          Ismael Rueda Sierra 
            Arzobispo de bucaramanga

jueves, 25 de agosto de 2011

Evangelio:"Que tome su cruz y me siga"

Quien pierde su vida por mi Mateo 16, 21-27

LITURGIA DEL DOMINGO 28 DE AGOSTO 2011

Jeremías 20, 7-9
Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me pudiste. Yo era el hazmerreír todo el día, todos se burlaban de mí. Siempre que hablo tengo que gritar: "Violencia", proclamando: "Destrucción". La palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el día. Me dije: "No me acordaré de él, no hablaré más en su nombre"; pero ella era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huesos; intentaba contenerlo, y no podía.
Romanos 12. 1-2 
Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.
Mateo 16 21-27
En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: "¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte." Jesús se volvió y dijo a Pedro: "Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios." Entonces dijo a sus discípulos: "El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta."