martes, 6 de septiembre de 2011

San Mateo 18, 21. 19,1 "¿No debías tu tambien tener com

ECLESIÁSTICO 27,33-28,9
El furor y la cólera son odiosos; el pecador los posee. Del vengativo se vengará el Señor y llevará estrecha cuenta de sus culpas. Perdona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas. ¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la salud al Señor? No tiene compasión de su semejante, ¿y pide perdón de sus pecados? Si él, que es carne, conserva la ira, ¿quién expiará por sus pecados? Piensa en tu fin, y cesa en tu enojo; en la muerte y corrupción, y guarda los mandamientos. Recuerda los mandamientos, y no te enojes con tu prójimo; la alianza del Señor, y perdona el error.
ROMANOS 14,7-9
Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor. Para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos.
MATEO 18,21-35
En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano."

viernes, 2 de septiembre de 2011

EVANGELIO San Mateo 18, 15-20. La corrección fraterna

LITURGIA DEL DOMINGO 4 DE SEPTIEMBRE 2011

Ezequiel 33, 7-9
Así dice el Señor: "A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Si yo digo al malvado: "¡Malvado, eres reo de muerte!", y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida."
Romanos 13, 8-10
Hermanos: A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el "no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás" y los demás mandamientos que haya, se resumen es esta frase: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.
Mateo 18, 15-20
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.
Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."

martes, 30 de agosto de 2011

MENSAJE DE MONSEÑOR ISMAEL RUEDA PARA EL MES DE AGOSTO Y SEPTIEMBRE EN EL PDER


A VOZ DEL PASTOR AGOSTO 2011









 REINO DE DIOS: TESTIMONIO
Queridos hermanos y hermanas: En los meses de agosto y septiembre, hacemos énfasis en el Reino de Dios, del cual que dar testimonio. En los bimestres anteriores, habíamos tenido la oportunidad de meditar sobre el anuncio, la acogida, y la conversión al Reino. Hemos visto pues, como Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios su Padre, que debe ser acogido con una actitud de conversión. Jesús da al reino de Dios el primer puesto en su predicación; Él lo hace presente por su palabra, su mensaje cotidiano, los signos y milagros que obra y que tiene su altísima expresión en su pasión, muerte y resurrección.
Por su parte, los Apóstoles, en vida de su maestro, reciben la misión proclamar este evangelio del reino, de dar testimonio de él (Mt 10,7). Después de Pentecostés, el reino es tema central de la predicación evangélica, incluso en San Pablo (Hch 19,8). Aparece así que, si los fieles que se convierten sufren mil tribulaciones, es “para entrar en el reino de Dios” (Hch 14,22). Pero es importante advertir que ahora ya el nombre de Jesucristo se añade al reino de Dios en la predicación de los Apóstoles, de manera que es necesario creer en Jesús y dar testimonio de Él para tener acceso al Reino.
Podemos entonces decir que el reino de Dios es para ser testimoniado, es decir, vivido en carne propia, y de este modo ser transmitido, “ contagiado” en la actitud y en el empeño misionero de cada persona y de toda la comunidad. Ese reino de Dios pues, se prolonga y se hace presente, naturalmente, en el testimonio de los creyentes que siembran y hacen crecer con su vida, conducta y actitudes, los valores del evangelio de Jesús.
Como testigos y misioneros del reino de Cristo el Señor, es necesario empeñarnos en cada una de nuestras parroquias y comunidades, familias y en los diferentes ambientes de la Arquidiócesis, la manera de hacer visible la presencia de Dios entre nosotros, por medio de acciones significativas de solidaridad, de unidad, de participación en las actividades emprendidas a favor y en servicio de los demás, especialmente de los más necesitados; también mediante una activa y consciente vida litúrgica y sacramental y por la preocupación        misionera para que el mensaje del reino llegue a todos los ambientes. Todo ello va a significar, sin duda, que somos tt testigos del Reino. no olvidemos meditar, repetir y aplicar el lema del mes: “Con el amor y la paz, el Reino se hace eficaz”. Con mi fraterno saludo y bendición.
+          Ismael Rueda Sierra 
            Arzobispo de bucaramanga